Pabellón Frazada

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Pabellón Frazada es un pabellón hecho con frazadas cuyo objetivo es alojar, compartir y liberar experiencias del contexto de encierro. Se construye y funciona con personas que estuvieron privadas de su libertad y quienes se sumen a participar.

El Pabellón es una construcción precaria y nómade que se instala temporalmente para crear un ambiente o “rancheada” de encuentro creativo, un espacio maleable y libre para ser habitado. El Pabellón, con su estructura mudable de frazadas, se transforma en instituciones según las necesidades: centro cultural, universidad, museo, guardería, teatro, biblioteca y feria. Genera su propia programación de talleres artístico-tumberos (ver tutoriales), conversaciones, cuentos, alfabetización, siestas, conferencias, mateadas, exposiciones, recitales, rap, obras de teatro, performances. Se interesa por dar lugar, visibilidad, formulación y tratamiento artístico a los problemas de contexto, especialmente, de encierro.

Nació en el año 2016 en el CUSAM, centro universitario ubicado en la Unidad Penal 48º de máxima seguridad en José León Suárez, en un taller coordinado por Marcos Perearnau con la asistencia de Lía Comaleras.

  • Recibió la Beca Creación del Fondo Nacional de las Artes, Arte y Transformación, 2016.
  • Participó de la muestra Arte y territorio, en el Centro Cultural y de la Memoria Haroldo Conti, 2016-2017.

 

¿Por qué Frazadas?

En las cárceles de Argentina, las frazadas son utilizadas no sólo como abrigo, sino que tienen múltiples usos. Uno de ellos es un uso arquitectónico y geopolítico: las frazadas se extienden armando paredes para subdividir los espacios y delimitar lo propio. Son piezas claves en la ocupación del espacio, en tanto permiten delimitar los espacios personales y generar una intimidad casi imposible. Las cárceles están realizadas según el modelo de Bentham, que como señaló Foucault a partir de la figura del panóptico, son invisibles hacia afuera, pero desde su rond point se asegura una perfecta visibilidad y penetración de la mirada de control al interior de sus muros. Las frazadas, en ese sentido, son una forma de “abrigarse” de la mirada del otro, guardia cárcel y compañeros (también).

Otro uso extendido de la frazada es como contenedor para los traslados, habituales desplazamiento de los presos juntos con sus objetos personales de un pabellón a otro. La expresión “armar el mono” implica extender la frazada, y en su interior colocar los objetos personales y bolsos, para luego juntar las puntas de la frazada y reunir un nudo en la punta formando un bolso. Este uso produce graves deterioros en las frazadas, al ser arrastradas por el suelo largos trayectos.

¿Por qué un Pabellón?

El término “pabellón” se usa tanto en las cárceles como en el mundo del arte y los eventos, y refiere a un tipo de organización espacial. Nos resulta próspero porque captura esa ambigüedad y pasaje entre lo carcelario y lo artístico.

Los Pabellones eran una arquitectura que designaban a las tiendas de campaña militares. De ahí el concepto de una estructura ligera pero agradable creada sobre un espacio abierto. Durante el siglo XIX y actualmente, el término se amplía también a extensas construcciones ligeras y transparentes, a menudo en lugares públicos adjuntos a grandes equipamientos (hospitales, exposiciones, equipamiento termal, etc.). Por ej.: pabellón de los cancerosos; pabellón de las Ciencias.

El proyecto artístico pabellón Frazada funciona como un anexo de sitios, una arquitectura efímera y nómade, que permite experimentar con técnicas y métodos de proyectación poco ortodoxos. El pabellón, una instalación a la vez móvil, con posibilidades de alojar inscripciones, actividades y diversas activaciones.

 

Referencias

El material “frazada”. Quien reemplazó el soporte tradicional de la tela por frazadas, en un interesante gesto del arte latinoamericano, fue el artista paraguayo Feliciano Centurión (San Ignacio, 1962) cuya gran parte de su producción artística son obras con frazadas como soporte. Inscribiendo en las mismas, tanto frases de contenido emocional y político, como también en relación a la enfermedad de sida por la que murió en 1996. Nuestra búsqueda, sin embargo, no está orientada a la frazada como exhibición, o un objeto a colgar, sino en explorar sus posibilidades estéticas en tanto forma de organización: asociando vínculo humanos, representaciones, proyectos, causas; y un modo dinámico y plástico de habitar un lugar.

El dispositivo. El Museo Precario Albinet (2004) es una realización artística llevada a cabo por Thomas Hirschhorn. En este museo, instalado en un local improvisado, al pie de un gran bloque de viviendas llamado Albinet, en la barriada de Landy del arrabal parisino de Aubervilliers, se expuso una serie de obras importantes del arte occidental del siglo XX, se dictaron talleres, y la construcción fue realizada por los habitantes del barrio.